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Hijitos, cuídense de los ídolos

Idolatría en la iglesia

Es una advertencia que suele pasar inadvertida por el creyente que, en cierta manera, se siente excluido de esta exhortación.

Pareciera que la idolatría es un problema de los católicos, de las religiones orientales o africanas. En fin, un problema ajeno.

Sin embargo, la advertencia está dirigida específicamente a los creyentes. ¿Por qué Juan, inspirado por Dios, se encargaría de dejar documentada tan clara advertencia? (1ªJn 5:1).

La naturaleza de la psicología humana es favorable a la generación de líderes. Cuando estos líderes adquieren cierto grado de trascendencia, lograda a partir de sus méritos, aptitudes o imagen, pueden pasar a un nuevo status o nivel, llegando a transformarse en IDOLOS.

Esta naturaleza humana a la que me refiero es compartida por los creyentes. De allí su propensión a formar ídolos.
Pero ¿Se trata de ídolos a la forma de imágenes o esculturas? No necesariamente.
Los creyentes construyen ídolos de carne y hueso.

El problema es mayor cuando el ídolo es un “formador de opinión”. Tal caso podría aplicarse a un predicador o escritor.
Si a lo largo de su carrera, esta persona, devenida en ídolo, distribuye masivamente sus mensaje ganando adeptos en forma indiscriminada, su palabra adquiere una autoridad magnánima por la sola condición de provenir del “Ídolo”, aunque no tenga mayor sustento.

Creo que hemos visto este fenómeno con muchas personalidades trascendentes del mundo cristiano, tales como Jimmy Swaggart, Marcos Witt o Rick Warren.
Su actividad efectiva y definitivamente incuestionable, al menos en sus comienzos, ha hecho que los miembros de muchas iglesias, e incluso congregaciones enteras, lleguen al punto de cambiar su liturgia y sus dogmas en razón de sus proposiciones.

Muchos líderes y pastores han hecho uso y abuso de la imagen de esos líderes y sus propuestas, para crecer en su imagen personal, para resaltar sobre otros, para no quedar excluidos o simplemente para usar, de buena voluntad, la excelente herramienta metódica que habían encontrado.

Entonces ¿Cuál es el problema?
Éste surge cuando estos líderes transformados en ídolos se desvían o caen. En el hecho, arrastran consigo a una multitud de cristianos devenidos en sus fans. La situación: Escándalo y/o confusión.

Hoy en día vemos como grandes ídolos consagrados (vienen más) se muestran abiertamente, ya no solo predicadores del cambio litúrgico o dogmático, sino del propiamente doctrinario.

A modo de ejemplo, Witt y Warren, entre otros (ya dije que vienen más), se identifican con o sin tapujos con el movimiento ecuménico.
¿Qué pueden hacer los pastores que planificaron sus iglesias según el modelo liberal wittista, o el más reciente y deletéreo warrenista?
Vida con propósito, Familia con propósito e Iglesia con propósito.
Las iglesias, de a miles, han adherido a los programas de Warren como quienes han encontrado al fin el manual del verdadero cristianismo.

Si los pastores se dieran cuenta del herético mensaje ecumenista, y decidieran cortar de plano con el sistema, habrán de desdecirse de su prédica de años y perderán cientos de fieles y, aún hasta su pastorado.
¿Habrá quienes estén dispuesto a ello, a jugarse por la Verdad?
¿Quién se atreve a ponerle el cascabel al gato?

El proyecto ecumenista, al que referí recién, es una estrategia planeada a distancia.
¿Cómo decirle a quien conoció a Cristo mediante algún programa de “Propósitos de Warren” o mediante el apogeo de marcos Witt, que el mensaje que escucharon y la vivencia que tuvieron era real, pero que los hombres han desviado su camino, o peor, que quizás, tan solo quizás, siempre han sido lobos con piel de oveja?

Obviamente, la cuestión es muy difícil. El problema es mayúsculo.

Ya adentrados en los últimos tiempos, tiempos de Apostasía, no podemos desconsiderar el advenimiento próximo del Anticristo. Pero ¿Cómo haría el Anticristo para revelarse con todo su esplendor en el poco tiempo que se le otorga desde el rapto de la Iglesia?
He aquí la respuesta: LOS ÍDOLOS, en otras palabras, hombres de carne y hueso, formadores de opinión o como se refiere la Biblia a ellos “falsos profetas”.

De este tipo de hombres, cuyas palabras son palabras de autoridad, son los que darán testimonio y entregarán el poder a la Bestia.

¿Podemos entender entonces porque Dios nos advirtió “Hijitos, cuídense de los ídolos”?
Recomiendo a los hermanos la lectura de Apocalipsis capítulo 19.

¡Bendiciones!

Daniel Dañeiluk

Ecumenismo, el viejo truco

El ecumenismo

¿Qué es ecumenismo? Desde el punto de vista estrictamente literario se podría definir como “Movimiento que promueve la unidad entre todas las Iglesias cristianas”.

La primera impresión del desprevenido es asumir esta idea de “unidad” como algo positivo, como algo deseable, aprobado y anhelado por Jesucristo. Pero ¿Es así?

Unirse en yugo desigual

Pablo, el apóstol, escribió en su segunda carta a los Corintios:
“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos;
porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia?
¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial?
¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos?
Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos. Y seré su Dios. Y ellos serán mi pueblo.
Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré."

¿Y quien es el tal “Belial” mencionado por Pablo?
Belial es una palabra que aparece repetidas veces en el Antiguo Testamento hebreo (heb. Belîyya{al, "inútil", "perversidad [vileza]", "desorden", "despreciable"; gr. Beliár o Beliál)., casi siempre en relación con "hombre", "mujer" o "hijo", de modo que la frase podría significar "hombres impíos" u "hombres perversos", como se la traduce en nuestra RVR (Jue. 19:22; 20:13; 1 S. 1:16; 2:12; 10:27; 1 R. 21:10; 2 Cr. 13:7; etc.).
Cuando se emplea en forma aislada significa "destructor" (Nah. 2:1) o "malvado" (2 S 23:6; Job 34:18). En el NT y en los Rollos del Mar Muerto se usa el término como un nombre propio de Satanás y/o del príncipe de demonios y las tinieblas (2 Co. 6:15).

Me pregunto ¿A todo aquel que se autodenomina “cristiano” debe considerársele un hermano?
La Biblia nos advierte reiteradamente, que los últimos tiempos serán de relajamiento de la doctrina, de aparición de falsos maestros, de falsos Cristos, de comerciantes de la Fe, de gente que corre y se aglomera en busca de lo que es agradable a sus oídos. etc. Todo esto resumido en una sola palabra: “APOSTASÍA”.

Ecumenismo, sabiendo que esto significa la comunión indiscriminada con cualquier grupo que se autodenomine cristiano, incluyendo, y especialmente al Catolicismo Romano, es concordar con Belial.
¿O acaso el romanismo ha renegado de sus prácticas idólatras o de su falsa doctrina marianista? Por nombrar solo algunos de los aspectos más anticristianos de esta bien llamada religión y falsamente llamada cristiana.

Un poco de historia

¿A alguien le queda alguna idea del origen del romanismo?
El creyente menos ilustrado en historia de la Iglesia sabe que la Iglesia Romana surgió del perfecto sincretismo político religioso propugnado por el emperador Constantino, por cuya instancia se fusionó el desviado cristianismo de aquellos tiempos, al que él adhirió, con el más genuino paganismo. Solo se debió cambiar los nombres de las deidades paganas por designaciones cristianas, conservando la forma, el liderazgo, la liturgia y hasta las fechas conmemorativas impías.
Esto ocurrió en el año 313 dC. En ese año, el entonces emperador Constantino, mediante lo que se conoce como “Edicto de Milán”, ordenó que el “cristianismo” sea reconocido como “religión” pasando a ser el puntal ideológico del Imperio. Sus sucesores, terminarían de dar forma al proyecto que hoy conocemos como la Iglesia Católica.
El culto a las imágenes, la adoración a la deidad femenina, el celibato de los sacerdotes, la estructura monástica, los atuendos y el poder de éstos, entre otras cosas, constituyen la herencia directa del paganismo antiguo.
En resumen, una obra maestra de Satanás, que logró mediante este ardid fusionar paganismo antiguo con nominación cristiana.

Al constituirse la Iglesia Romana, se transfiguró el poder político del Imperio Romano en decadencia, en poder religioso. Desde el Siglo V y hasta el Siglo XV, Occidente se sumió en uno de los períodos mas sombríos de la historia: La Edad Media, también conocida como la Era del Oscurantismo.

Durante este tiempo, el remanente de fieles y verdaderos creyentes, ha sufrido la cárcel, la tortura y la muerte.
No fue hasta principios de los años 1500 en los que se comenzó a gestar un movimiento renovador en el seno de la misma Iglesia de Roma, en medio del apogeo del desvío y los excesos del papado gobernante.
El 31 de Octubre de 1517, Martín Lutero, un sacerdote católico, filósofo y académico universitario alemán, que entendió el verdadero Evangelio y entregó de lleno su vida a Cristo, alzó la voz y proclamó sus célebres “95 Tesis” mediante las cuales expuso a los ojos de todos los principios básicos de la verdadera Fe en Jesucristo. En ellas, y entre otras cosas, dejaba en claro que no hay otro mediador entre Dios y los hombres sino Jesucristo, y que la paga del pecado fue efectivizada de una vez y para siempre por Cristo en la Cruz.
Su prédica prendió enseguida entre los sacerdotes que sinceramente buscaban la verdad, aunque, hasta ése entonces por el camino equivocado. Así nació la Reforma Protestante.
Junto a otros reformadores que el Espíritu Santo levantó en diferentes países de Europa, consolidó la extensión del Evangelio de la Gracia.
Muchos de éstos y una multitud de nuevos creyentes debieron sufrir la cárcel, la tortura, las más terribles vejaciones y aún la muerte, por parte de los pro romanos o como se autodenominaban, los contrarreformadores.

Con la Reforma, la Biblia, la Palabra de Dios, que hasta entonces se escribía en latín y era botín de una pequeña casta de curas e ilustrados, pasó a las manos del pueblo. Lutero, llamado hoy el Padre de la Lengua germana, tradujo la Biblia al alemán, el idioma del pueblo. Esto significó no solo la posibilidad de acceso a toda la gente, sino también la emergencia de la alfabetización y el consecuente crecimiento cultural del pueblo. Otro hombre de Dios, Guttenberg, a quien se la atribuye la invención de la imprenta, consumó su ópera prima con esta nueva tecnología realizando el primer libro impreso de la historia ¡La Biblia!

La irrupción de la Reforma Protestante, es decir el más grande y genuino avivamiento de la Historia desde los tiempos de los apóstoles, significó además del Renacimiento de la Iglesia de Cristo, un baño de luz que sacó a la Europa Reformada de la oscuridad política, económica, social y religiosa y la embarcó en un acelerado proceso de crecimiento y desarrollo.

El ejemplo de Balaam

Uno de los pasajes mas contundentes y claros para explicar esto de la “apostasía” está dado en 2ª de Pedro capítulo 2.
Si de entender los movimientos de la Iglesia de hoy en día se trata, nada mas claro que lo expuesto en esta parte de la Biblia. De ésta quiero resaltar el versículo 15: “(...)Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam, hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad.”

¿Cuál era el camino de Balaam?
La historia es muy conocida y no por ello menos profunda. Debemos remitirnos al capítulo 22 de Números.
Balaam era un siervo de Dios, un profeta, que empezó a acercarse y coquetear con los enemigos de Israel. Tal era la cercanía de Balaam con los enemigos del Pueblo de Dios, que aquellos tuvieron el atrevimiento de solicitarle que maldiga a su propia nación.
Balac, el rey enemigo, sabía que la Palabra que vendría de Balaam era eficaz. Dijo “(...)Pués yo se que el que tu bendigas será bendito y el que tu maldigas será maldito(...)”.

Balaam, en vez de ubicarse en el lugar que Dios le había ordenado, continuó dialogando y coqueteando con la gente de Balac el moabita.
La historia sigue y es conocido el momento en que Balaam es amonestado por Dios a través de la boca de su burra.
Es que a Balaam le gustaba coquetear en la corte de Balac, le gustaba hacerse notar y por que no compartir. Es más, apreciaba los favores de esta posición de acercamiento. Me imagino que Balaam habría dado claras muestras de complacencia hacia las prácticas de los moabitas. En otras palabras, los toleraba ¿De que otra manera se hubieran atrevido a solicitarle que maldiga a su propio pueblo?
Dice la Biblia que Balaam amó el premio de la maldad. ¿Y que otro premio amaría que el que no sea la adulación, el status y el dinero?
¿No es acaso la misma motivación que impulsa a muchísimos líderes de un cristianismo solapadamente tergiversado, de esos que pululan alternando Iglesias y grandes auditorios, vendiéndose a si mismos tras la estampa de Jesucristo? ¿Qué problema tendrían en conciliar con Roma, si de alguna manera “venden” lo mismo?

Creo que el acercamiento de los evangélicos al romanismo no es otra cosa que “coquetear con Balac”.

“Si no puedes contra ellos entonces úneteles”

Esta frase muy conocida tiene un sustento en la historia bíblica narrada en el capítulo 4 de Esdras.
“Oyendo los enemigos de Judá y de Benjamín que los venidos de la cautividad edificaban el templo de Jehová Dios de Israel, vinieron a Zorobabel y a los jefes de las casa paternas, y les dijeron: Edificaremos con vosotros, porque como vosotros buscamos a vuestro Dios, y a Él ofrecemos sacrificios desde los días de Esar-hadón rey de Asiria, que nos hizo venir aquí”

Satanás es un maestro del engaño y hábil estratega. Ataca por todos los frentes. Pero su máxima habilidad consiste en infiltrarse.
Notemos que los enemigos de Judá y Benjamín referidos en la porción bíblica enunciada, “tentaron” a los líderes del pueblo y les expusieron la innecesaria pugna, ya que al fin de cuentas “adoraban al mismo Dios”.

En mi opinión personal, que no pretende ser absoluta ni siquiera referente, no es esperable un avivamiento hacia el fin de los tiempos, más bien una decadencia espiritual de tal magnitud compatible con lo descripto en la Biblia como “Apostasía” o declive espiritual.

El viejo truco

Creo que el creciente movimiento ecumenista, ya consolidado en gran parte de Europa y haciendo pié fuerte en América, es una muestra clara de la Apostasía de los últimos tiempos.
Otra vez la misma estrategia: “Comulgar”, “Unirse”.
Tal como ocurrió con el surgimiento de la religión de Roma en épocas de Constantino el Grande. Satanás siempre tentando, y de éste lado, siempre alguien dispuesto a “vender su primogenitura”.

¿Pisotearemos la sangre de los mártires de los Circos Romanos? ¿Pisotearemos la sangre de los muertos por la tristemente célebre Inquisición? ¿Pisotearemos la sangre de los mártires de la Reforma? ¡¿Pisotearemos la sangre de Cristo?!
¿No les alcanza con la Salvación tan grande y la Gracia otorgada por Dios, como para tener que buscar comunión con los idólatras? ¿O es que nunca han entendido? ¿O es que la fama y el dinero tienen más valor?

Me entristece el pensar que la caída de las barreras denominacionales no pueda ser el fruto de la comprensión y la comunión basada en el genuino conocimiento de Cristo, sino nada más que la consecuencia de tal grado de ignorancia y falta de convicciones que no sea posible sostener ni siquiera una posición doctrinaria mediante un argumento bíblico razonable.

Creo que Dios no es un Dios de grises. Tampoco un arlequín.
Que Dios nos ayude

Escrito por Daniel E. Dañeiluk.