Esta situación, en extremo grave para la Iglesia de Roma, que veía escurrírsele por entre los dedos más de mil años de dominación, debía tener una respuesta a la medida.
En 1540, se le había encargado a Ignacio de Loyola la creación de una fuerza especial contrarreformista. Nació así la Compañía de Jesús , llamándoseles a sus integrantes "jesuitas".Sus miembros, cuidadosamente elegidos y probados, además de guardar los votos usuales de la vida religiosa (obediencia, pobreza y castidad), debían jurar especial fidelidad a la Santa Sede, estar dispuestos a ir a donde el Papa los enviase, y hacer cualquier cosa en aras del objetivo asignado.
La Compañía de Jesús cumplió sus objetivos con malévola eficiencia. Este organismo paramilitar, apelando a actividades de espionaje, sobornos, secuestros, torturas, asesinatos, y todo tipo de calamidad imaginable, operó con total impunidad en pos del exterminio de la Reforma, sobre todo a partir del aval otorgado por el Concilio de Trento (1545-1563)
Los Jesuitas como organizadores, más la Inquisición y los ejércitos de los reyes leales a Roma (especialmente la casa de los Habsburgo), constituyeron el tridente que atacaría la Reforma.
Si la Reforma se caracterizó por acercar al pueblo y a sus líderes la idea de la valoración del hombre, de la libertad, del progreso y de la tolerancia a pesar del disenso; siendo sus principales armas las palabras y las letras, y la espada (y salvo excepciones) solo para la legítima defensa; la Contrarreforma se caracterizó por un objetivo: La aniquilación sistemática de las personas sospechosas de ser partidarios protestantes.
El resultado de la Contrarreforma fue el genocidio más grande de todos los tiempos.
Los católicos retomaron el control del sur de Alemania, Bohemia, Austria, Hungría, Polonia y Bélgica, y se consolidaron definitivamente en los países meridionales como Portugal, España e Italia.
Y como para muestra solo hace falta un botón, vaya este dato:
Para el año 1600, los protestantes constituían cerca del 80% de la población de Bohemia, estimada en unas 4 millones de personas. Luego de las operaciones contrarreformistas quedaron solo unas 800 mil, todas católicas.
Stephanie Dañeiluk - Daniel Dañeiluk
El Ojo Protestante blog
- Título de la Serie Momentos de la Reforma
Ver Política de Transcripciones





































3 comentarios:
Realmente son sorprendentes las atrocidades causadas bajo el nombre de Dios, existen tantas historias reales y muchas son admirables de como verdaderos cristianos fueron torturados y aún así no renegaron o negaron su fe, inclusive hoy en día en algunos países existe ese perseguimiento, creo es para reflexionar sobre nuestra actitud, mientras muchos le somos fieles al Señor desde la comodidad y tranquilidad de nuestros hogares, otros padecen de perseguimiento que algunos le llaman bautismo en sangre y creo que estos son ejemplos que no se deben olvidar jamás. Porque llegarán tiempos donde volverá a suceder según las escrituras.
Tan solo pensar en la fe de los mártires ahoga cualquier intento de creernos sabihondos.
Un abrazo Rick!
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