Una investigación realizada por CIEF(*) describe como Hugo Latimer se convirtió a la Reforma:“Era un gran orador, y en un principio ocupaba esta capacidad para atacar a los que impulsaban la Reforma en la Iglesia.
Tomás Bilney era uno de éstos, y fue gracias a él que Hugo Latimer conoció la verdad en la palabra de Dios.
Nos relata la historia este desenlace:
Había en aquellos días en Cambridge un sacerdote que se distinguía por un fervor que culminaba en el fanatismo. Era siempre el primero en las procesiones y se le veía llevar con mucho orgullo la cruz de la Universidad. Su nombre era Hugo Latimer, quien tenía unos treinta años de edad y a su celo infatigable unía un humor mordiente que lo usaba para poner en ridículo a sus adversarios.
Como un nuevo Saulo perseguía a los amigos de la Palabra de Dios y en algunos discursos tuvo tanto éxito que muchos creyeron que había aparecido el hombre capaz de medirse con Lutero y dar a la iglesia de Roma un triunfo deslumbrante.
Bilney concibió el plan de ganarlo al evangelio para que sus dones fuesen puestos al servicio de mejor causa, y para dar comienzo a su difícil tarea se valió de un procedimiento un tanto extraño. Se dirigió donde Latimer se encontraba y le pidió que escuchase su confesión.
¿Qué ocurría? ¡Él campeón de la herejía pide confesarse ante el campeón del papismo!
Latimer creyó que sus discursos habían conseguido convencerle y que una vez sometido Tomás Bilney, harían cualquier cosa todos sus compañeros. El presunto penitente se arrodilla delante del satisfecho confesor, pero hace una confesión muy diferente de la que están acostumbrados a oír los sacerdotes; le refiere cuán grandes fueron las angustias de su alma y cuán inútiles las obras, ceremonias y sacramentos para librarlos de ellas.
Y enseguida, con voz emocionante y sinceridad contagiosa, le habla de cómo encontró la paz cuando dejando todo eso confió en el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Habla a Latimer el espíritu de adopción que ha recibido y de la dicha que experimenta al poder llamar a Dios, su padre.
El confesor quedó estupefacto al oír tal testimonio en lugar de una mecánica confesión. Su corazón se abrió y la palabra llena de unción del piadoso Bilney penetró hasta lo más íntimo de su ser. Esa palabra simple, pero llena de vida, traspasó como una espada de dos filos. El Espíritu de Dios obró en Latimer; la luz de la verdad lo alumbró en aquella hora por ese medio inesperado. Su conversión fue instantánea, como la de Saulo en el camino a Damasco. Latimer quiso aún levantar alguna objeción, pero pocas respuestas llenas de amor bastaron para que toda duda se disipase.
Hugo Latimer señaló más tarde: “Aprendí más por medio de esta confesión, que antes por medio de muchas lecturas y en muchos años. Me deleito ahora en la Palabra de Dios, y dejo a los doctores de escuelas humanas con todas sus extravagancias”.
Latimer, ya convertido a Cristo, dio un nuevo impulso al movimiento evangélico, pues la misma fuerza que poseía anteriormente la ocupó para defender las grandes verdades bíblicas que había conocido.”
El 16 de Octubre de 1555, Hugo Latimer fue estaqueado y quemado en la hoguera en Oxford, junto a su amigo Nicolás Ridley.
Daniel E. Dañeiluk
El Ojo Protestante blog
(*) CIEF (Confederación de Iglesias Evangélicas Fundamentalistas de Chile)
- Título de la serie Momentos de la Reforma
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Reforma
Protestante




































1 comentarios:
Dani, dani.. No sabes como me emociona este testimonio. En verdad, una conversión dramática como la de Saulo de Tarso. Siempre le pido a Dios que me dé el mismo fervor de estos siervos, si es posible el doble. Cuando un hombre cree sinceramente en Dios y está atento a Su vóz, como Latimer o pablo, no le cuesta mucho trabajo reconocer enseguida un error ni tampoco subsanarlo.
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